Este volumen es una primera edición de trabajo. Reúne y ordena el material fotográfico disponible en octubre de 2026: el registro de avance de obra de 1977, un conjunto reducido de imágenes del edificio terminado y de la inauguración de 1987, y dos fotografías recientes.
Su propósito es triple: fijar la estructura del libro, dejar verificado con fuentes lo que ya puede afirmarse y señalar con precisión qué falta reunir para la edición definitiva, prevista para el cuadragésimo aniversario, el 25 de agosto de 2027.
Los epígrafes del capítulo de obra reproducen entre comillas las leyendas mecanografiadas originales del álbum, tal como fueron escritas. Cuando un dato no pudo verificarse, se indica expresamente. Las fuentes consultadas se detallan al final.
El Hospital Garrahan abrió sus puertas el 25 de agosto de 1987, pero su historia empieza casi veinte años antes. En 1969, un grupo de pediatras del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, encabezado por el doctor Carlos Gianantonio, elaboró el programa médico de un nuevo modelo de establecimiento pediátrico: un hospital nacional de alta complejidad que reuniera asistencia, docencia e investigación.
Sobre ese programa, en 1971 se llamó a un concurso nacional de croquis preliminares. El jurado, presidido por el profesor José Raúl Vázquez en representación de la Sociedad Argentina de Pediatría, eligió el proyecto de los arquitectos Fernando Aftalión, Bernardo Bischof, Jorge Do Porto, María Teresa Egozcue, Beatriz Escudero y Guillermo Vidal. El hospital iba a levantarse en Parque Saavedra, en el predio de Republiquetas y Galván. A fines de 1973 el Ministerio de Bienestar Social cambió el emplazamiento: el terreno elegido fue el del antiguo Arsenal de Guerra «Esteban de Luca», en Parque Patricios, entre las calles Combate de los Pozos, Pichincha y 15 de Noviembre de 1889 y la avenida Brasil.
Las obras comenzaron el 6 de mayo de 1975. Las fotografías que forman el cuerpo central de este libro son de 1977: muestran la excavación de los grandes sótanos, las bases, las primeras «tiras» de hormigón y, en agosto de ese año, las primeras azoteas terminadas. Son, hasta ahora, el único registro de obra reunido, y por eso ocupan el lugar que ocupan.
La construcción se prolongó durante los años siguientes. En mayo de 1982 un decreto del Poder Ejecutivo creó formalmente el Hospital Nacional de Pediatría «Profesor Dr. Juan P. Garrahan» —el nombre había sido dispuesto en 1979— y describió las obras como «en estado avanzado». Hacia 1983 el edificio estaba terminado: una fotografía de ese año, incluida en este libro, lo muestra completo y todavía vacío, con la torre de la cárcel de Caseros detrás.
Faltaba lo más difícil: convertir un edificio en un hospital. En 1984, ya en democracia, una Comisión Ejecutiva dependiente del Ministerio de Salud y Acción Social se hizo cargo de la puesta en marcha, asistida por un Grupo Técnico Asesor en el que volvió a estar Gianantonio junto a Jorge Colombo, Margarita Vitacco, Juan Carlos O'Donnell, Luis Alberto Dal Bó, Domingo Suárez Boedo, José Viqueira Casal, Rodolfo Dameco, Armando Reale, Carlos Monti y el ingeniero Salvador Benaim. En 1985, O'Donnell y Dal Bó fueron designados directores ejecutivos. El 20 de abril de 1987 el decreto 598 creó el Ente Hospital de Pediatría S.A.M.I.C., en el marco de la ley 17.102, con financiamiento compartido entre la Nación y la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Cuatro meses después, el presidente Raúl Alfonsín lo inauguró.
Este libro empieza, entonces, por donde empezó el hospital: por el pozo de la excavación. Es una primera edición de trabajo, armada con el material disponible hoy. Su estructura está pensada para recibir, capítulo a capítulo, lo que todavía falta reunir de estos cuarenta años.
24 de septiembre. Nace en Buenos Aires Juan Pedro Garrahan, pediatra y profesor universitario; publicará «Medicina infantil» en 1921.
3 de abril. Muere Juan P. Garrahan.
Pediatras del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, encabezados por Carlos Gianantonio, elaboran el programa médico de un nuevo hospital nacional de pediatría.
Concurso nacional de croquis preliminares. Gana el proyecto de Aftalión, Bischof, Do Porto, Egozcue, Escudero y Vidal. Sitio previsto: Parque Saavedra.
A fines de año se cambia el emplazamiento al predio del antiguo Arsenal «Esteban de Luca», en Parque Patricios.
27 de febrero: el decreto 531 aprueba la documentación técnica. 6 de mayo: comienzan las obras.
Marzo a agosto. Período que cubre el registro fotográfico de obra reproducido en este libro.
La Secretaría de Salud Pública dispone que el Hospital Nacional de Pediatría lleve el nombre de Juan P. Garrahan.
2 de mayo. El decreto 1091 crea el hospital como unidad orgánica del Ministerio de Salud Pública y Medio Ambiente; las obras están «en estado avanzado».
El edificio, terminado, espera su puesta en marcha.
Comisión Ejecutiva y Grupo Técnico Asesor para la puesta en marcha, con el asesoramiento de Gianantonio.
Juan Carlos O'Donnell y Luis Alberto Dal Bó son designados directores ejecutivos.
20 de abril: el decreto 598 crea el Ente Hospital de Pediatría S.A.M.I.C. 25 de agosto: inauguración, presidida por Raúl Alfonsín.
21 de marzo. Se constituye la Fundación Garrahan.
25 de marzo. Abre la Casa Garrahan, en Pichincha 1731. Comienza el programa de comunicación a distancia con centros de salud de todo el país.
25 de agosto. Cuarenta años.
Un programa médico escrito por pediatras, un concurso de arquitectura y un terreno con pasado militar: así se decidió, entre 1969 y 1975, qué hospital se iba a construir y dónde.
Esquema de orientación del predio, sin escala. La numeración de las tiras (ejes X) y su posición exacta no se indican porque no constan en el material disponible; la orientación de los ejes Y surge de las leyendas del álbum.
La cuadrícula estructural de los planos. Los ejes X numeran las tiras (X3, X4… X9); los ejes Y, las líneas transversales, que crecen desde Combate de los Pozos (Y2) hacia Pichincha (Y12).
Los dos grandes sectores excavados bajo el nivel de la calle, en los extremos oeste y este del predio. En las leyendas, el segundo aparece abreviado como «sótano Pozos».
Las plantas sobre la cota de la calle. Entre ellas, el entrepiso técnico destinado a las instalaciones.
Todo lo que quedará enterrado o tapado: bases, pozos, cámaras, cañerías.
Los hierros que, embebidos en el hormigón, le dan resistencia a la tracción.
El molde, de madera en esta obra, que contiene el hormigón fresco hasta que endurece. Se sostiene con puntales: el apuntalamiento.
La placa horizontal de hormigón armado que forma pisos y techos. Nervurada cuando se aligera con nervios y casetones.
Las que unen bases y columnas al nivel del suelo y rigidizan el conjunto.
El cuerpo de una columna, entre la base y la viga.
La capa de hormigón pobre sobre el terreno, base de los pisos.
Relleno y compactación de tierra hasta el nivel previsto.
La pieza que protege de la lluvia el encuentro entre un muro y una cubierta o aislación.
Hormigón liviano, con burbujas de aire, usado en azoteas para dar pendiente y aislación.
Abertura en la cubierta para iluminar o ventilar el interior.
Los canteros de hormigón de patios y rampas.
Dos años después del primer movimiento de tierra, el hospital era un predio de pozos, hierros y encofrados. Un álbum de obra fotografió esos meses y es, por ahora, la única memoria visual reunida de la construcción.
El 16 de marzo de 1977 se fotografió toda la obra desde un punto alto. Es el primer retrato de conjunto: el obrador, los sótanos abiertos y la primera tira ya en altura.
El obrador en marzo de 1977: pabellones, acopios y la primera tira en altura. Detrás, la ciudad hasta el horizonte.
Las tiras X7 y X6 vistas desde su extremo: armaduras de losa en primer plano y, detrás, el talud de la excavación.
Bases y arranques de columnas del sector de los ejes X4–X5: la cuadrícula marca el ritmo de la futura estructura. Arriba, la calle con el tránsito de la mañana.
El taller de armaduras, instalado a la sombra de los árboles del antiguo predio. Allí se cortaban y doblaban los hierros de toda la obra.
Un pozo entre bases, con su aparejo de izaje, durante la limpieza de la «obra oculta»: todo lo que después quedará enterrado.
Columnas con sus armaduras a la vista y puntales para las vigas de encadenado en el sector X6. Al fondo, el cartel de Ultracomb sobre los techos de Parque Patricios.
El fondo de la excavación del lado de Combate de los Pozos: contrapisos sobre terreno natural y, entre ellos, los pozos de las bases.
Las zanjas de la instalación sanitaria, trazadas en línea recta entre las bases del sector X4.
Una zanja de la instalación sanitaria corre entre los encofrados de columnas de la tira X5. Detrás, una tira ya en altura.
Una larga faja de contrapiso avanza entre las zanjas de la instalación sanitaria. A la derecha, una tira ya levantada hasta el segundo nivel.
Una faja de contrapiso avanza en línea recta en el sector X4. Al fondo, las tiras en construcción.
Zanjeo para los tabiques del sótano Pozos. Las fachadas de la calle, con sus balcones, enmarcan la excavación.
Muro de contención del sótano Pichincha, con la babeta que protege la junta superior. A la derecha, la excavación todavía abierta.
El interior del primer nivel de la tira X7: la sucesión de pórticos de hormigón se pierde en la perspectiva. Es la primera imagen del espacio interior del hospital.
El segundo nivel de la tira X7, con la losa nervurada a la vista y la luz entrando por los dos laterales.
Terminada la estructura, el hospital tomó la forma que conserva: tiras paralelas de dos y tres niveles, una calle interior que las une y torres de servicios pintadas a franjas sobre las azoteas.
El edificio terminado, hacia 1983, visto desde el norte, con el terreno todavía libre en primer plano. Detrás, la torre de la nueva cárcel de Caseros, inaugurada en 1979 y demolida en la década de 2000.
Las tiras vistas desde el parque, con las torres de servicios a franjas sobre las azoteas.
Un martes por la mañana, con el presidente Raúl Alfonsín, autoridades nacionales y municipales y una multitud frente a la fachada engalanada, el Hospital de Pediatría quedó inaugurado.
Tapa de Clarín del miércoles 26 de agosto de 1987 (año XLII, n.º 14.921). La inauguración comparte la portada con el paro ferroviario y el anuncio de paritarias: el país de aquel invierno. Al pie de la foto, el epígrafe original: «Acompañado por autoridades nacionales y comunales, el Presidente dejó inaugurado en la mañana de ayer el Hospital de Pediatría Juan Garrahan».
Como si la página anticipara un destino, el hospital nació en la misma tapa que una medida de fuerza. Empezaba así una historia en la que los conflictos políticos lo acompañarían durante cuatro décadas.
Inauguración del hospital: el palco engalanado con colgaduras celestes y blancas. Sobre la copia, impresa, la misma leyenda.
Inauguración del hospital: el corte de cinta. Sobre la copia, impreso: «Inauguración Hospital Nacional de Pediatría Prof. Dr. Juan P. Garrahan, 25 de agosto de 1987».
Entre la inauguración y el cuadragésimo aniversario caben casi todas las historias de este hospital. Casi ninguna está todavía en estas páginas: este capítulo es, por ahora, un espacio reservado y una lista de trabajo.
El hospital visto desde la avenida Juan de Garay, 2010. El terreno vacío del primer plano y la ausencia de la torre de Caseros, demolida, cambian el paisaje de la fotografía de 1983.
Grupo de autoridades y médicos de pie frente a un tablero.
Tres médicos y una médica en una oficina con fotografías enmarcadas en la pared.
Reunión de trabajo alrededor de una mesa redonda; al fondo, un pizarrón y las ventanas circulares del edificio.
Grupo de personal con guardapolvo blanco, de pie en un salón.
Recorrida por un pasillo de la planta baja, bajo la señalética de los sectores Amarillo y Naranja.
Trabajo en un laboratorio, con un médico mayor en primer plano.
Patio exterior con juegos y arenero, entre las tiras y las torres de servicios.
Varias personas observan la pantalla de un equipo de imágenes.
Habitación de cuidados intermedios. El equipamiento de época, como las camas, fue renovado en 2026; al fondo, médicos conversando.
Médicas y médicos en la sala de un acelerador lineal de radioterapia.
La sala del acelerador lineal, 2026.
Dos hombres caminan por una pasarela vidriada del edificio.
La pasarela vidriada, 2026. Fotografía provisoria, de difusión institucional; se reemplazará por una tomada desde el mismo punto que la de archivo.
Oficina administrativa con escritorios, plantas y empleados trabajando.
Una madre abraza a su hijo sentados en un banco.
Una enfermera le coloca un barbijo a un chico.
Depósito con estanterías y carros de traslado de malla metálica.
Trabajadora con cofia y barbijo opera un equipo industrial en un área de servicio.
Depósito de insumos: estanterías con cajas y carros de traslado.
Carro de traslado cargado con bolsas rojas de residuos.
Los Reyes Magos junto a una incubadora, acompañados por un médico.
Fiesta con artistas disfrazados en un salón, rodeados de chicos y familias.
Los Reyes Magos entregan un regalo en una sala de internación.
Personajes disfrazados visitan a chicos internados en sus camas.
Acto en el auditorio, con la sala llena y una mesa de autoridades al frente. En la mesa, hablando a los micrófonos, el presidente Raúl Alfonsín.
Conferencia en el auditorio, vista desde la mesa de oradores hacia el público.
Auditorio colmado durante unas jornadas de enfermería neonatal.
Un hombre firma ejemplares sentado a un escritorio, acompañado por otras dos personas.
Pocas instituciones argentinas reúnen tanto consenso como el Garrahan. Su nombre condensa una idea que la sociedad reconoce como propia: la de un hospital público a la altura de los mejores del mundo, al que llegan chicos de todo el país. Esa adhesión, construida durante cuarenta años por quienes trabajan en él, lo convirtió también en un escenario. Gobiernos de distinto signo eligieron sus pasillos para anunciar, inaugurar o mostrarse; oposiciones, gremios y candidatos lo invocaron para reclamar, denunciar o prometer. Cada vez que alguien necesitó la atención del país, supo que pronunciar «Garrahan» era la manera más segura de conseguirla. Este capítulo no toma partido en esas disputas. Las registra porque forman parte de la historia del hospital y porque dicen algo de su naturaleza: lo que se discute en torno al Garrahan le importa a todos precisamente porque el Garrahan es de todos.
Protesta en el acceso al hospital en 2005, contra el entonces ministro de Salud, Ginés González García. Carteles y banderas gremiales; adelante, una cinta celeste y blanca.
Marcha de los trabajadores del hospital por el centro de la ciudad, en reclamo salarial. Al frente, la bandera «Trabajadores del Hospital Garrahan». En 2025, año de elecciones legislativas, el hospital tuvo cuarenta jornadas de paro.
Trabajadoras detrás del vidrio de la Dirección Médica Ejecutiva, con un cartel: «Dirección tomada. Permanencia hasta que devuelvan lo que descontaron». La tomaron los propios dirigentes gremiales durante la ocupación del despacho, y circuló después en los medios.
Recorrida de una visita por un pasillo del hospital, acompañada por médicos de guardapolvo.
Recepción en torno a una mesa con flores; entre los presentes, un militar con uniforme de gala.
Médicos del hospital con los integrantes de una delegación extranjera.
Reunión de trabajo con una delegación extranjera; una de las visitantes firma un libro.
Conferencia de prensa: cuatro hombres sentados a una mesa con micrófonos.
Firma de un documento sobre una mesa, con testigos de pie.
Las ochenta y seis tomas del álbum, en el orden alfabético de los archivos digitales, con la transcripción literal de sus leyendas. Se indica la resolución del escaneo original y los duplicados. Los números entre corchetes son los que se citan en los epígrafes de «1977: la obra en marcha».
En 1977 el Hospital Nacional de Pediatría era un predio de pozos, hierros y encofrados en Parque Patricios. Un álbum de obra registró esos meses. Este libro empieza por ahí y deja preparado el lugar para los cuarenta años que siguieron.